

El tercer cuenco es la prueba que más me gustó. Es a base de la típica frita alcalina modificada con un par de sustancias y un poco de hierro. Hace un craquelado moderado y profundo, con unos tonos entre dorado y grisaceo. Por algunas partes se han formado microcristales y al sol tiene un brillo precioso. Aunque es una pieza nueva, da sensación de tener wabi y sabi. A ver si consigo pasarlo a macetas.







